Éste quinto episodio cambia de director para dejarle hueco a
Joel Schumacher (Tigerland, El Cliente) quien continua con la trayectoria de Underwood y sus encontronazos con otros políticos que tratarán de aguarle los planes cuando su mujer realice una fiesta para conseguir un millón de dolares en beneficio para su empresa.
Si recordamos, el anterior episodio nos dejó con un Frank Underwood apunto de caer en las suculentas "armas" de la joven Zoe Barnes. En éste, nos encontramos con una nueva vertiente al darnos cuenta que su mujer sabe perfectamente lo que hace y lo aprueba, simplemente por el hecho de tener aliados y saber como usarlos. Ésto nos resume que el clan Underwood sabe muy bien como manejarse en el mundo de la política.
Por otra parte, uno de los que trabajaron en las nuevas normas de educación se da cuenta de que su trabajo ha sido en vano y por ello trata de poner en contra del público a Underwood, por lo que reúne a una muchedumbre para armar follón ante las cámaras y protestar contra algo que acaba saliéndole por la culata, aunque no será su último "disparo" como comprobaremos al final del capítulo.
Underwood y su mujer acaban jugando sus cartas y hacen que lo que parecía una revuelta acabe de forma amistosa, llevándose así ante la cámara todo el honor y quedando como siempre, como una buena persona.
En resumidas, un buen trabajo de
Schumacher (hombre al que temo soberanamente) y un despliegue de planes de Underwood que volverá a recaer en un amargado Peter Russo que llega a casa del congresista de forma desesperada y donde una vez mas, éste lo manejará a su antojo y de la forma mas delicada.
Amante del séptimo arte y en especial de la ciencia ficción. Fan incondicional de Stanley Kubrick y Terrence Malick, pero con todo y con eso, soy capaz de disfrutar en colorines de cintas de dudosa reputación. Cantante en mis tiempos libres y apasionado del mundo del cómic. Eso si, siempre con una birra cerca.