"SI ME MUERO... CUIDA DE LOS NIÑOS"
¿De qué va?
Dos chicos marroquíes armados con un rifle para eliminar a los chacales que acechan al rebaño, hieren a una americana en un autobús. A partir de aquí, cuatro historias se entrelazarán ofreciendo una óptica realista y pesimista sobre el ser humano.
Reparto
Brad Pitt es Richard
Cate Blanchett es Susan
Adriana Barraza es Amelia
Gael García Bernal es Santiago
Rinko Kikuchi es Chieko
Dirección
Alejandro González Iñárritu (Birdman)
Impresiones
Que
Alejandro González Iñárritu es un cineasta con todas las letras es algo que ya sabíamos. Desde el año 2000 con su ópera prima,
Amores Perros, nos viene ofreciendo
historias humanas llenas de dolor que son difíciles de olvidar. Quizás su último trabajo hasta la fecha,
Birdman, salga un poco de esa línea aunque sin dejar de lado las penurias que rodean a sus personajes. En
Babel recalca todos estos elementos a la perfección siguiendo
la trayectoria de un rifle, un arma que abre una brecha directa e indirectamente en la situación de sus protagonistas. Viajando por Túnez, Marruecos, México y Japón, encontramos una película que deja varios mensajes en su trama y que probablemente hagan huella en el espectador ante tal obra.
La torre de Babel fue una construcción de tiempos bíblicos en la que Nemrod ordenó su construcción para evitar sufrir otro diluvio universal. Así, la torre tenía que ser tan alta que llegara prácticamente al cielo. Por entonces, todos hablaban la misma lengua, pero Dios, contrariado por la osadía de Nemrod, hizo confundir a todos los trabajadores de la torre, dándoles lenguas distintas siendo imposible el entendimiento entre todos los que allí habitaban. De ésta forma, cada dialecto dio pie a nuevas civilizaciones con lenguajes distintos. El resultado es evidente, y en la película se hace hincapié en ésto al ofrecernos distintas lenguas y costumbres con una unión concisa, un Winchester modelo 70.

Quien vaya a ver Babel pensando que es una película con Brad Pitt y Cate Blanchett como protagonistas, comete un error garrafal. Ellos son tan solo un pequeño reclamo para que la cinta llegue al mayor número de público posible. Lógicamente, quien no conozca el cine de Iñárritu puede llevarse un chasco porque su profundidad es tal que no está al alcance de todo tipo de espectadores. Si nos metemos de lleno en ella, observaremos las diferentes historias, la primera, la de unos chicos marroquíes que disparan a una turista americana en lo que parecía un simple juego, la otra historia es precisamente la de Pitt y Blanchett, varados en una aldea en busca de ayuda para socorrerla a ella. Desde aquí viajaremos a México, cuando la cuidadora de los hijos de Pitt-Blanchett acude a la boda de uno de sus vástagos y lleva a los pequeños consigo. Luego visitaremos Japón para conocer a una chica sordomuda con ciertos problemas pasados y una necesidad sexual abrumadora.
Iñárritu trata de conectar las historias de forma directa o indirecta, y aquí es donde está el mayor problema, ya que
la historia japonesa, aun siendo muy buena en lo que cuenta, está metida con calzador, porque poco o nada tiene que unir con respecto a la historia principal. Hacer uso del arma como un regalo es tan solo un pretexto que desentona con el resto del film, aun teniendo mucha calidad su contenido. Sin embargo, sí que
le sobran algunos momentos de relleno como la larga entrada en la discoteca, el "buenrollismo" por el parque y otros momentos en los que la protagonista va de un sitio para otro sin nada que aportar en el desarrollo de la obra. No obstante, hay que aclarar que
Rinko Kikuchi, a la que vimos posteriormente en
Pacific Rim, está increíblemente bien. Por contra,
la historia mexicana sí que es la que más altibajos tiene y la que puede resultar más aburrida, aunque
Adriana Barraza hace un papel muy digno que nos duele por su resultado. Aun sobrando, es una historia necesaria para la comprensión de
Pitt-Blanchett como padres que han dejado a sus hijos al cargo de su niñera y que no saben si volverán a ver o no. Es por eso que
Babel no me parece la mejor cinta de Iñárritu ni la más redonda, aun siendo una gran película.

La fotografía de Guillermo Arriaga es brillante y la banda sonora de Gustavo Santaolalla, junto a una selección de temas variados incluidas algunas pieza de Ryuichi Sakamoto, son sencillamente geniales. De hecho, Santaolalla vuelve a usar su composición del tema Iguazu -que ya fue utilizada anteriormente en la película El Dilema de Michael Mann- para hacer alguna variante en uno de los momentos cumbres de la película, y logra con ello crear una armonía con cierto vislumbre esperanzador en esos momentos en los que reina en la película el desasosiego. En resumidas, todo un acierto para una película dura y bien realizada. ★★★★★
Por Dante Martín
Amante del séptimo arte y en especial de la ciencia ficción. Fan incondicional de Stanley Kubrick y Terrence Malick, pero con todo y con eso, soy capaz de disfrutar en colorines de cintas de dudosa reputación. Cantante en mis tiempos libres y apasionado del mundo del cómic. Eso si, siempre con una birra cerca.